Construyendo comunidad en Tarmas 2/4. La unión de la comunidad alrededor de sus tradiciones

II. La unión de la comunidad tarmeña alrededor de sus tradiciones

Daniel Benítez[1]

Tarmas, comunidad ubicada al oeste del Estado Vargas enclavada en las montañas y ubicada a 5 kilómetros de Carayaca, es considerado por muchos como un “pueblo hacedor de cultura y música”. Y es que en este lugar convergen varias tradiciones que van a llenar de colorido a esta localidad durante prácticamente todo el año. Estas costumbres, de pueblo apegado a su religiosidad e identificados con sus raíces, no son más que la continuación de lo que formó parte una vez de su manera de vida orientada a las actividades agropecuarias y pesqueras propia de pueblos de la costa, a pesar de estar retirada de la misma.

El siglo XX comienza en Tarmas con la mayoría de sus tradiciones intactas. Salvo la tradición de los Diablos Danzantes, que a pesar de los esfuerzos hechos no se rescataba, como no había sacerdote y ya el diablo había dicho, “eso es malo estar jugando a diablo” la gente le tenía cierto recelo.

En un cuarto de siglo dos tradiciones van a ir presentando declive hasta desaparecer: El día de los inocentes y los velorios de niños. Las otras tradiciones estaban pujante.

La parranda del Niño Jesús cada primero de enero. Todos estrenaban ropa y mostrabas sus mejores vestimentas ese día. Esta tradición es propicia para visitar todas las casas del pueblo, con el:

Prevengan la mesa

y enciendan la luz

para que reciban

al Niño Jesús.

La gente recibe al Niño Jesús con mucha devoción y a los parranderos les obsequian en algunas casas bebida o comida. Para salir de la casa cantan:

Vámonos Manuel
Salvador pascual
que tu santa madre
te mandó a buscar.

Esta parranda dura todo el día y termina cuando la imagen del Niño Jesús es regresado a la iglesia.

 

Las fiestas patronales en honor a la Candelaria son famosas en la región. Tarmas es visitada por familiares y amigos para estar presente el día de la Patrona. Aprovechan este tiempo para compartir, festejar y disfrutar de los eventos preparados por la sociedad, y entre dulces y cafunga, cafecitos y aguardiente muchos pasan la noche bailando al son del joropo, el vals y merengue y el 2 de febrero sale la procesión. La sociedad tiene dispuesta a la banda de Carayaca que va tocar en la procesión. También tiene ubicada a una señora que va a cantar la salve acompañada por el cuatrista del pueblo:

Virgen de la candelaria,
madre de mi corazón,
favorece nuestro pueblo
 y échanos tu bendición.
Salve, salve Regina salve.

 Y el trisagio:

El Trisagio que Isaías
escribió con tanto celo,
lo cantan siempre en el cielo
Angélicas jerarquías,
tan piadosas melodías
son de almas encanto.
Ángeles y Serafines,
Dicen Santo, Santo, Santo.

Al día siguiente es miércoles de cenizas, el inicio de la cuaresma. Cerca de la iglesia se van reuniendo unos parranderos. Tienen preparada en una caja la figura de una sardina y entre el sonido del cuatro, la charrasca, el plato de peltre, y la tambora comienzan a visitar las casas cantando:

El que no le dé
nada a la sardina
mañana amanece
como una misma cochina.

La idea es ir recogiendo los ingredientes para hacer la última comilona del año y con ello despedir el carnaval. Por supuesto no sobra la botella de aguardiente o la de ron, esta sirve para darle ánimo a los parranderos y alegrar un poco la parranda. Cuando llegan a la plaza preparan el fogón para el sancocho, mientras abren un hueco en la tierra y es enterrada la sardina al llanto de la gente:

Je, je, je, que la sardina se murió,
je, je, je que la llevan a enterrar.

Es una festividad de la comunidad. Es el fin de la parranda, el fin de las fiestas. Y con esto se cierran definitivamente las festividades…

 

Es 03 de mayo. El inicio de las lluvias. Desde temprano la llovizna va empapando todo. También es el momento de reunirse en torno a La Cruz. Una en la iglesia, que se saca en procesión:

Victoria tu reinaras,
oh Cruz tu nos salvaras.

Otra construida con dos tablas y vestida con flores y gusanito hechos con papel crepé y colocada en un altar, rodeada de flores y palmas alumbrada con una vela. Después de la procesión la gente espera un poco más tarde y se dirigen a la casa donde se hace el Velorio de Cruz. Allí se le reza el rosario como parte de este ritual mágico y luego se le declaman décimas:

Desde aquí te estoy mirando
cara a cara frente a frente
pero no puedo decirte
lo que mi corazón siente.

Se le canta fulía y se toca durante toda la noche con tambora, guitarra, cuatro, maracas, charrascas, plato de peltre despidiéndose con el Cumané:

Adios Santísima Cruz,
cuando nos volvemos a ver,
cuando las flores del monte,
vuelvan a reverdecer.

 

En junio se celebran dos actividades importantísimas.

La primera es Corpus Christi. Tradición muy importante en el pueblo ya que es el momento en que muchos niños hacen su primera comunión y el Santísimo sale de la iglesia a recorrer las calles del pueblo.

La segunda fiesta de junio es San Juan. Durante la víspera, 23 de junio, uno de los Juanes o Juana del pueblo le preparaba un altar al santo con flores, palmas y una vela para alumbrarlo, allí se canta y se baila toda la noche al son de los cumacos:

Ay despierta si estas dormido mi Juan,
de este sueño tan profundo,
que te viene a visitar,
las celosías del mundo.

Al amanecer lo bautizaban en una acequia que estaba en la entrada del pueblo

En el río de Jordán
se vieron mil maravilla
Cristo hincado de rodilla
bautizándolo San Juan.

A las 12 del medio día visitan la casa de todos los Juanes y las Juanas:

Ábreme la puerta Juana,
ábremela corazón,
y si esta puerta no se abre
échale al quicio jabón.

La parranda es recibida con comida, aguardiente y café. Mientras los acompañantes siguen tocando y bailando, otros compartiendo el momento y disfrutando al son del lejio y la jinca durante toda la noche.

 

El 16 de agosto sale el Niño Jesús a recorrer los campos después de haberle cantado fulía toda la noche:

Ya el Niño se va,
se va pa´Belén,
qué hacemos nosotros?
Vámonos con Él.

Visita del Niño Jesús

Visita del Niño Jesús a los caseríos

El 23 de diciembre regresa y la gente lo va a recibir. Esa noche le hacen su velorio y el 24 es regresado a la iglesia. Esa noche la misa será en honor al Niño Jesús.

El 25 a la medianoche se organiza una parranda que va de casa en casa, y el 31 todos van a la iglesia para asistir a la última misa del año:

Recemos un ave María
en honor a nuestra madre
y esperemos en la calle
la hora del cañonazo
y estrechar en largo abrazo
a nuestros seres querido.

Al finalizar la misa y después de darse el feliz año sale la parranda callejera a visitar algunas casas

Ultimo del año primero de enero,
venimos a darle feliz año nuevo.

Esta parranda trascurre prácticamente toda la madrugada y en algunas ocasiones se une a la parranda del primero de enero en honor al Niño Jesús.

 

Para Tarmas hasta ahora todas estas tradiciones formaban parte de su ser. Una vez hablando con un anciano del pueblo, este decía “cuando se dejen de hacer estas cosas en el pueblo esto se acaba porque todo esto es Tarmas”.

Claro está, el país que venía progresando de a poquito de repente se comenzó a sentir en Tarmas y a mitad del siglo XX este progreso atentaría contra ese sentimiento tarmeño por varias razones. Llego la radio al pueblo y con ella “El derecho de nacer”. Ya la gente no se reunía simplemente a conversar sobre el acontecer diario. Ahora se hablaba de Albertico Limonta, del Gavilán Colorado. La mayoría de los conuqueros fueron contratados por el MOP, a los que no, le dieron una beca que les permitió “vivir tranquilos” en el pueblo. La construcción de la carretera facilito que muchos se mudaran a otros sitios, mudando también parte de nuestras tradiciones, que al salir del pueblo, la expresaban, pero no hacía referencia a Tarmas, creando en los pobladores un celo extremo por mantener las tradiciones como suya. La fiesta de San Juan se fue convirtiendo en el baile del tambor. Debido a la llegada en gran cantidad de turistas, el tambor comenzó a tocarse preferiblemente en la calle, aunque sin perder su esencia se le daba más importancia a la jinca. A los turistas no le gustaba mucho el llamado o el legío, por lo menos eso era lo que uno percibía. Esta fiesta al igual que la de La Candelaria se comercializo. Y lo que más daño hizo en todo este proceso fue la política y las religiones ajenas a nuestras costumbres. Esto llevo poco a poco a que la gente se distanciara y muchas de las tradiciones se debilitaran.

Algunos jóvenes decidieron investigar acerca de la historia de Tarmas y sus tradiciones, encontrando un material riquísimo. Recopilaron toda esta información y organizaron charlas sobre la historia y sus tradiciones, ensayaron parrandas, aguinaldos, fulías y tambor. Se revivió la imagen de San Juan, que una vez se partió y lo dejaron así. Ahora se bautiza en la plaza y con ron. Se comenzó a practicar la danza de los diablos, haciendo que los jóvenes participaran directamente en la construcción de las máscaras, las parrandas decembrinas dejaron de hacerse. Aun se hacen esfuerzos por rescatarla. Por primera vez teníamos maestras tarmeñas en la escuela. Ellas enseñaban a los muchachos y muchachas todas y cada una de las tradiciones del pueblo.

Danza de los Diablos

Danza de los Diablos de Tarmas en Corpus Cristi

Por supuesto también hay que considerar a los parranderos innatos del pueblo, los que aprenden de sus padres o abuelos y que surgen de vez en cuando.

Han sido muchas las iniciativas que han surgido en el pueblo como respuesta a este fenómeno para tratar de rescatar lo que se había dejado de hacer en cuanto a las tradiciones y mantener con mucho celo lo que se está haciendo.

A principio del siglo XXI, analizando todo el proceso cultural que ha vivido Tarmas desde su creación como pueblo, las influencias foráneas que han atentado inevitablemente con el desarrollo de las tradiciones:  las guerras civiles, las reclutas y más recientemente la política, las  religiosas ajenas a nuestras costumbres, la tecnología y lo más peligroso, el no permitir los parranderos la participación infantil directa en todas estas expresiones, por ser “unos muchachitos” ponían en riesgo la continuidad de las tradiciones, ya muchas se habían debilitado. En este sentido decidimos crear la Sociedad del Niño Jesús siendo los miembros de la directiva muchos niños que venían acompañando la parranda. A estos niños, aparte de echarles los cuentos de la historia tarmeña y explicarles las raíces de nuestras tradiciones se les dio responsabilidades que debían cumplir y que no podían delegar y lo más importante fue que se le dio poder de decisión, cuestión que los parranderos entendieron perfectamente. La idea básica fue la de ir preparando una generación de relevo que se fuese encargando no solo de las tradiciones sino también que manejaran las cuestiones de la comunidad, participando directamente en la solución de los problemas que se puedan presentar.

Toque de tambores

Toque de Tambores en la Plaza de Tarmas

En su mayoría estos niños de ayer asumieron el reto y hoy están llevando con mucha responsabilidad algunas actividades y tradiciones del pueblo. Se han tomado la tarea de seguir investigando y aprendiendo los cantos y los toques de los instrumentos. Siguen haciendo cultura y creando música.

 

 

[1] Maestro honorario de Unearte y cultor de tradiciones en Tarmas