Construyendo comunidad en Tarmas 3/4. La fiesta de San Juan

III. La fiesta de San Juan de Tarmas como integrador comunitario a través de su significado

Rosa Iraima Sulbarán Z.[1] [2]

Introducción

La Fiesta a San Juan Bautista constituye una de las manifestaciones más importante para el pueblo de Tarmas en la que la música juega un papel significativo. Esta celebración tradicional antigua, que los tarmeños festejan cada 24 de junio y los identifica como pueblo de descendencia indígena y africana, se inicia con la víspera o ceremonial al santo el día 23 de junio, noche en la que se preparan los tambores en una fogata y se reúnen los lugareños en la plaza para entonar las melodías y danzar los bailes característicos: El llamado a San Juan, con el que se invoca al santo para que despierte; el lejío, canto de peticiones, un baile ejecutado en pareja enlazada, con coquetería, elegancia y sensualidad, y la jinca, canto de agradecimiento por los favores recibidos. Se presenta el resultado de un trabajo de investigación enmarcado en el método etnográfico, aplicando entrevistas estructuradas, semiestructuradas y abiertas a informantes que participan y conocen este ritual y, además, utilizando la observación externa o no participante y la observación interna o participante, en los contextos rituales y cotidianos.  En base a estas entrevistas y observaciones, se hizo un análisis crítico de los discursos rituales para comprender la significación que para esta comunidad tiene esta festividad y cómo actúa sobre la construcción de identidades propias, que hacen un importante aporte a la cohesión y el convivir solidario. Ha sido parte fundamental de este proyecto la permanente cooperación y coproducción entre estudiantes, profesores universitarios, cultores tarmeños y organismos locales.

 

Víspera

La fiesta a San Juan Bautista en Tarmas se inicia con la Víspera, que consiste en un velorio para adorar y “despertar al santo”[3] la noche del 23 de junio. Los lugareños se reúnen en alguna casa seleccionada, casa de posada, en cuya sala se viste un altar bellamente decorado con verduras, frutas, flores y plantas ornamentales, iluminado con cirios. Al atardecer invitan, con el convido, a rezar el rosario, a la vez que se preparan los tambores en una fogata que se enciende en la plaza. Luego del rezo del rosario, cantan hasta las 12 de la noche las tres formas musicales que caracterizan esta manifestación, acompañadas por toque de tambor: El llamado a San Juan, con el que se invoca al santo para que despierte y dé libertad plena; el lejío, canto de peticiones y comentarios del quehacer del pueblo, y la jinca, canto de agradecimiento, de aceptación de los favores recibidos.

 

La Misa

Misa a San Juan

Misa a San Juan Bautista. Tarmas, Estado Vargas. Fotografía: Rosa Iraima Sulbarán

El día 24, la misa en honor a San Juan se inicia a las 10 de la mañana. En esta liturgia se observa una marcada presencia de elementos de la tradición africana local, mezclados y alternando con los elementos litúrgicos católicos. A un lado del altar se ubican los tamboreros, acompañados de un coro de mujeres que hacen cánticos responsoriales, tanto eclesiásticos como tradicionales. El seminarista tarmeño Roberto Verasmendi, explica:

La misa de San Juan es a golpe de tambor y las ofrendas se llevan bailadas. Los cantos son los fijos de la misa, porque la misa tiene partes que son variables e invariables.     Esas partes que son invariables, se les busca ritmo de tambor. Y dentro del toque de tambor, de los golpes de tambor, hay que buscar cantos que vayan acorde con la misa[4].

 

En ese sentido, observamos en la fiesta del año 2014, que se trajo al santo desde la casa de posada y fue introducido al templo al son de la Jinca, como una ofrenda más en manos de una de las cultoras, para que estuviese presente en la iglesia en su día, luego de presentar otras ofrendas al son del Lejío (luz, pan, vino, cesta de alimentos). Como otra ofrenda, se presentó una pareja enlazada que le baila al santo con coquetería, elegancia y sensualidad  por el pasillo del templo, al ritmo de la Jinca, pero con letra litúrgica frente al altar. Como una ofrenda más

Como una ofrenda más, se presentó una pareja enlazada que le baila al santo. Fotografía: Rosa Iraima Sulbarán

 

Procesión

Después de la misa los feligreses salen de la iglesia para recibir al santo en la puerta, colocándolo en la plaza, donde cantan de nuevo el Llamado, el Lejío y la Jinca y bailan frente a él. Luego, lo llevan en procesión por las calles para visitar los hogares donde viven personas cuyo nombre sea Juan o Juana, costumbre ésta que se retoma en 1974, después de 30 años, por iniciativa de Paula León (+) y Epifania Mayora, cultoras ancianas de esta manifestación, quienes se encargaron de cargarlo[5].

Procesión

 

Bautizo

Al finalizar el recorrido, se reúnen en la plaza para continuar la fiesta; luego, el santo es bautizado esparciendo ron encima y alrededor de él para bendecirlo. Roberto Verasmendi, explica:

El bautizo de San Juan con licor, se hace ahora. En la esquina de la plaza había una fuente que venía de Anare y ahí metían a San Juan y ahí lo bautizaban. Ahorita es con ron porque no hay fuente por ninguna parte. Lo que la iglesia enseñó al principio se hacía bien porque era un baile donde a San Juan se bautizaba con agua[6].

 

Baile de tambor

San Juan es bailado ante los tambores y luego retirado a la iglesia. La fiesta continúa, sin su presencia, en la plaza hasta la noche mientras las personas presentes se reúnen en círculo alrededor de los tambores y bailan en pareja, estimulados por el consumo de bebidas espirituosas.

 

Rituales

Otro elemento que observamos en esta manifestación, es la práctica de rituales domésticos, basados en la creencia de abundancia, bienestar, salud y fertilidad que simboliza San Juan Bautista para el imaginario de los tarmeños. No se hacen promesas. Consisten en cortarse el cabello; colocar un huevo en un vaso de agua para visualizar alguna imagen en la clara suspendida, ya sea indicadora de viaje, matrimonio u otros. Otro ritual que se practica, lo describe Sol Méndez: “Colocas una ponchera o una taza, agua y dos agujas y las colocas allí en sitios diferentes y ellas, va a llegar un momento en que se separan o se unen. Y bueno, ahí ves. Es para ver si se van a casar.” [7] Estos rituales se practican el 24 de junio al mediodía, aunque algunos se preparan desde la víspera.

 

Música y danza

Los tambores que rinden culto son cumacos que llevan, de grave a agudo, los siguientes nombres: Bajo, Medio Bajo y Repicador[8], también llamados Burro Negro, Campana y Media Campana. Para ejecutarlos, se coloca el tambor en posición horizontal y el ejecutante se sienta encima de éste, percutiéndolo con las manos sobre el parche que está fijado con clavos. Para lograr una afinación adecuada los cueros son expuestos al calor de una fogata y además son untados con orina humana. Los tres tambores (multiplicables) son complementados por la ejecución de los palitos, que percuten el tronco del tambor. La música de la celebración de San Juan se torna prácticamente cíclica entre el Llamado, el Lejío y la Jinca.

El Llamado a San Juan, que no lleva baile, es cantado a capella por todos, pero especialmente por las mujeres. La interpretación vocal se rige por un patrón melódico y los tambores crean una atmósfera a través de redobles, sobre todo en  las cadencias del canto. La melodía, en tonalidad menor, es amplia y abarca hasta dos octavas. Las letras se basan   en cuarteta octosílaba: los primeros dos versos   los ejecuta un solista (el primer verso lo canta tres veces), después un coro repite el segundo verso dos veces y le agrega el tercero y   cuarto verso, con una forma de rima abcb. Esa estructura es posible debido a que es una tonada que se compone de letras conocidas.

En el lejío los tambores tocan serenamente (negra con puntillo=150 MM) con el    fin de que los bailadores dancen. Varias parejas bailan simultáneamente y el hombre sujeta a la mujer por la espalda a la altura de la cintura y tomándola de la mano, mientras la mujer posiciona su mano en la espalda del hombre a la altura   del  hombro. Los pasos se alternan de derecha a izquierda y viceversa produciendo balanceo hacia ambos lados. No se utiliza movimiento de caderas ni adornos coreográficos. En tiempos anteriores, las letras del lejío eran anécdotas,  hechos cotidianos y chismes del pueblo; en la actualidad se cantan letras preestablecidas. El canto es responsorial entre solista y coro es interpretado tanto por mujeres  (la mayoría de veces) como por hombres.

La Jinca es la continuación del Lejío cuando el tambor “se tranca”, acelerando su   tempo (negra con puntillo=172 MM). En ese momento las parejas se sueltan y se   forma una rueda en la cual baila una sola pareja a la vez, realizando un mayor número de movimientos y pasos en comparación con el Lejío. Los pies van llevando el pulso o rítmica que llevan los palitos (y un pie va delante del otro dependiendo de la dominancia y pierna líder del ejecutante es decir si es diestro o ambidextro) en conjunto con las caderas es decir de manera simultánea. El  movimiento del cuerpo en general como el sube y baja de las olas del mar ocurre   con el acento que marca el burro o tambor más grave. Y los  brazos acompañan al cuerpo terminando las líneas de ejecución danzaria. El hombre realiza galanteo hacia la mujer, mientras que la mujer se mantiene altiva y con cierta renuencia[9].

 

Significación

Para comprender la significación que para el pueblo de Tarmas tiene la festividad de San Juan Bautista y cómo actúa sobre la construcción de su identidad, hemos acudido a los estudios de performance como perspectiva de análisis crítico, planteada por Alejandro Madrid (2009), que nos ayudará a entender qué es lo que las manifestaciones culturales hacen en el lugar en las que se dan –en el caso que nos ocupa, San Juan Bautista en Tarmas- y qué les permiten hacer a la gente en su vida cotidiana, enfocándose no sólo en una gran variedad de fenómenos como acciones, procesos o performances dentro de la música, la danza, el teatro o los rituales, sino también en otro tipo de fenómenos como son la construcción de identidades[10]. En base a entrevistas y observaciones nos hemos aproximado a un análisis crítico de los discursos rituales, entendiendo como discurso, al decir del maestro José Manuel Briceño Guerrero (1995), “no sólo los pensamientos y las palabras, no solo lo que esta formulado verbalmente, sino el estilo de actuación, los actos y, más profundamente que los actos, los sentimientos y las valoraciones”[11]. Este tipo de acercamiento entiende las músicas como procesos dentro de prácticas sociales y culturales más amplios y se pregunta cómo el estudio de la música nos puede ayudar a entender estos procesos en lugar de preguntarse cómo estos procesos nos ayudan a entender la música[12]. Por otra parte, entendemos el significado musical, como lo expresa Rubén López Cano (2007), como el universo de opiniones, emociones, imaginaciones, conductas corporales efectivas o virtuales, valoraciones estéticas, comerciales o históricas, sentimientos de identidad y pertenencia, intenciones o efectos de comunicación, relaciones de una música con otras músicas, obras o géneros, y con diversas partes de sí misma, etc. que construimos con y a partir de la música[13.

En ese sentido, la Fiesta a San Juan Bautista en Tarmas tiene marcados elementos africanos  mezclados y alternando con elementos del catolicismo que representa el mundo occidental[14]. Desde el año 2014, por decisión  de la comunidad, se retomó la víspera “como la celebraban los viejos, encerrados en una casa”, para “mantener las tradiciones”[15]. Esta víspera se inicia con el rezo del rosario, devoción mariana muy extendida entre el pueblo cristiano.

El origen y significado de las tres formas musicales características de esta manifestación fue descrito en uno de los conversatorios previo a la celebración:

A Tarmas llegaron africanos de la Costa de Marfil y estos negros tenían la peculiaridad de partir sus rituales dirigidos a sus dioses en 3 formas: de tres maneras   se les cantaba a sus dioses y de tres maneras se les tocaba[16].

La primera, el llamado. Refiere Benitez:

Lo primero era que los negros comenzaban a llamar a sus dioses. Les pedían que se levantaran, que se despertaran. Y les pedían a sus santos por su libertad y de acuerdo a sus rituales. ¿Cómo es posible que sus santos los hubieran olvidado de esa manera? “¿Se durmieron nuestros santos?”. Y entonces les  comenzaron a pedir a sus santos y a rogarles a sus dioses, les comenzaban a pedir de acuerdo a su religión, de acuerdo a los que ellos creían[17].

 

El segundo, el lejío, de pareja enlazada, es descrito como una guaracha, con un  paso doble corto. Comienza a usarse cuando los amos exigieron a los esclavos  africanos que la festividad se practicase de acuerdo a las costumbres europeas. Con este canto, “pedían también por la fecundidad para no desaparecer, porque ellos tenían la esperanza de regresar de nuevo a su tierra y, por su puesto, pedían su libertad. La jinca era para dar las gracias a  los santos, a sus dioses, por los favores recibidos”[18].

Hay que hacer notar que la institución eclesiástica no se había involucrado en la  festividad de San Juan Bautista por no haber en el pueblo de Tarmas un sacerdote estable. Se celebraba sólo con el toque y baile de tambor. Sol Méndez, cultora de esta manifestación,  señala:

Yo creo que aquí [en Tarmas] no se había involucrado la iglesia porque aquí  había sacerdote esporádicamente. La misa a San Juan comenzó a hacerse cuando empezó a  haber sacerdote fijo, en los años 70 más o menos. Anteriormente solo tocaban tambor. No había imagen. Sí le tocaban a San Juan Bautista pero no había imagen[19]

Acerca del origen de la misa en honor a San Juan con elementos mezclados, Sol Méndez, afirma:

Hace 10 años, el sacerdote de turno sugirió hacer una misa diferente, argumentando que si San Juan se toca y se baila en la calle, por qué no hacer también un toque ceremonial, por qué no traer las ofrendas danzadas, una cuestión más bonita, más vistosa[20].

Coincide esta propuesta con el Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, publicado  por el Vaticano en 2002, que contiene principios y orientaciones que se  redactaron en el Pontificado de Juan Pablo II.  En este directorio se especifica que “la Liturgia es el centro de la vida de la Iglesia y ninguna otra expresión religiosa puede sustituirla o ser considerada a su nivel”. Además, resalta que “la religiosidad popular tiene su natural culminación en la celebración litúrgica, hacia la cual, aunque no confluya habitualmente, debe idealmente orientarse, y ello se debe enseñar con una adecuada catequesis”[21].

Verasmendi, asevera: “La iglesia buscó depurar esa tradición negra y la unió a San Juan y le toca permitir el baile de tambor, aunque no le parece grato.” Y subraya: “Ese ha sido un  tema que la iglesia ha tenido muy presente, al igual que la evangelización de la cultura”[22].

En el mencionado Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, se expresa claramente el discurso mantuano, al puntualizar que “Las expresiones de la religiosidad popular aparecen, a veces, contaminadas por  elementos no coherentes con la doctrina católica. En esos casos, dichas manifestaciones han de ser purificadas con prudencia y paciencia, por medio de contactos con los responsables y una catequesis atenta y respetuosa”[23].

Verasmendi comenta:

Ese era el día en que a los negros se les daba libre. La forma de los negros celebrar esa libertad era bailando a su santo. La iglesia, tratando de culturizar esa manifestación indígena, negra, entonces mete a San Juan Bautista ahí. La iglesia prefiere que bailen a San Juan a que estén bailando a sus santos. O sea, busca la manera de cristianizar esa  tradición[24]

No olvidemos que América es el resultado de la expansión de Europa y, en ese sentido el maestro Briceño Guerrero (1993) puntualiza irónicamente:

El catolicismo se quiere universal, tiende a garantizar identidad y comunidad a la humanidad toda, no se quiere limitado a una cultura, no se concibe como producto histórico etnocéntrico, se siente destinado a todos los pueblos y todas las culturas, no  como una tradición más, sino como la Tradición Verdadera y Única Válida[25].

Al observar de manera no participante los conversatorios que se realizaron en Tarmas para organizar la fiesta a San Juan Bautista del año 2014, pudimos advertir cómo la comunidad  reunida toma un tiempo para analizar, entender, comentar su historia, su origen indígena y africano, sus sufrimientos y vergüenza por lo que vivieron sus ancestros, expresando desazón por una situación que aún no está resuelta[26] y lamentando que en esta manifestación no hayan quedado influencias culturales indígenas más visibles. Recuerdan  que la multimillonaria migración pasiva de africanos encontró punto de llegada, punto de   uso y punto de distribución en el Caribe, de tal manera que éste se convirtió en el escenario por excelencia y por antonomasia del tráfico de esclavos[27]. “Europa comenzó poco a poco a destruir la cultura de todo un continente. Poco a poco fueron minando, destruyendo, quitándole el significado del ser al africano por el simple hecho de tener la resistencia, de ser laborioso”[28].

Sin embargo, los tarmeños hacen énfasis en la  fuerza del negro, su insistencia, su fe, que a pesar de todo, no abandonó sus rituales y los mantuvo hasta hoy, con la intención de continuar con  su cultura, demostrarla y enseñárselas a sus hijos con toda la esencia y fuerza “de ese negro africano que una vez fue extraído de su tierra”[29].

En cuanto a la imposición que les hicieron los españoles a sus ancestros africanos en la manera de celebrar su único día libre, esta comunidad cree que a pesar de que esos ancestros perdieron la conexión con sus santos, justamente Juan fue el santo que  les tocaba el día en que ellos les cantaban a sus dioses. Para ellos San Juan significa libertad; San Juan significa fecundidad; San Juan significa vida; San Juan significa magia, amor; San Juan significa alegría, significa voz, significa triunfalismo, San Juan significa esperanza. Esa es  la fe, esa es la devoción y ese es el compromiso que la comunidad de Tarmas tiene con el santo[30]. Eso es lo que los identifica.

 

Referencias

Benitez, Daniel. (2015). Tambor de Tarmas, Taller dictado en Centro de Estudios y Creación Artística Sartenejas, Baruta estado Miranda, el 20 de abril de 2015.

Briceño Guerrero, J. M. (1993). Europa y América en el pensar mantuano. En:  El laberinto de los tres minotauros. Monte Ávila Editores Latinoamericana, Caracas.

————— (1995). Latinoamérica. Clase magistral. En: Revista Venezolana de Ciencia    Política, N° 10. Mérida, CEPSAL, Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas ULA,  Mayo-Agosto 1995.

———– (2001) El pensamiento europeo-latinoamericano. Reflejos y problematizaciones. Actas del Primer Congreso Internacional sobre Pensamiento Europeo-Latinoamericano. En: Revista de Filosofía Logoi. N° 4, 83-89. UCAB, Caracas.

————— (2014). Integración de la región Caribe. En: El alma común de las Américas.  FUNDECEM, Mérida.

Conversatorio 1. San Juan. (25/05/2014) Plaza Bolívar Tarmas. Registro: Katrin Lengwinat Transcripción: Eleida V. Lozano, Katrin Lengwinat (primeros 15’) y Rosa Sulbarán (restantes 50’). Revisión y reconstrucción: Rosa Sulbarán. Revisión general: Katrin Lengwinat. Área de Investigación de Artes Tradicionales, UNEARTE.

Despierta, si estás dormido. La fiesta de San Juan en Tarmas. Trabajo surgido en junio de 2013 en la materia “Música popular tradicional africana y afrolatina”, dictada   por la prof. Katrin Lengwinat. UNEARTE, 2014. En: http://www.unearte.edu.ve/ atunearte/2014/06/218/. Consultado el 8 de junio de 2014.

Directorio Sobre La Piedad Popular Y La Liturgia. (2002). En: Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Ciudad del  Vaticano. En: http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/ccdds/documents/rc_  con_ccdds_doc_20020513_vers-direttorio_sp.html. Consultado el 1. de junio de 2015.

López Cano, Rubén (2007). Semiótica, semiótica de la música y semiótica cognitivo -enactiva de la música. Notas para un manual de usuario. Texto didáctico. En: http://www.lopezcano.net. Consultado el 15 de mayo de 2015.

Madrid, Alejandro (2009). ¿Por qué música y estudios de performance? ¿Por  qué ahora?: Una introducción al dossier. En: Trans – Revista Transcultural de Música N°13.  SIBE Sociedad de Etnomusicología. http://www.sibetrans.com/trans/publicacion/1/trans-13-2009. Consultado el 15 de mayo de 2015.

Méndez, Sol. (26/10/2014). Entrevista. Por: Katrin Lengwinat, Daniela Cartaya, Ruth Suniaga, Andrés Cartaya, Victoria Lozano. Formato: WAV. Transcripción: Rosa Sulbarán. Área de Investigación de Artes Tradicionales, UNEARTE.

Tríptico VI (2014). La Tarmas contemporánea. Tarmas 2014, publicación informal.

Verasmendi, Roberto. (06/01/2012). Entrevista. Por: Katrin Lengwinat, Maroa Tarazona y Daniela Cartaya. Transcripción: Luisana Veroes (primeros 24 minutos), Rosa Sulbarán (restantes 50 minutos). Revisión: Rosa Sulbarán y Katrin Lengwinat. Área de Investigación de Artes Tradicionales, UNEARTE.

 

 

[1] Profesora Agregado en las menciones Musicología y Tradición y Contexto. Integrante del Área de Investigación en Artes Tradicionales de UNEARTE.

[2] Con colaboración de Ana Bolívar, estudiante de Bandola. Integrante del Área de Investigación en Artes Tradicionales de UNEARTE.

[3] Martín García. (2014). Entrevista.

[4] Roberto Verasmendi. (2012). Entrevista.

[5] Tríptico VI. (2014).

[6] Roberto Verasmendi. (2012). Entrevista.

[7] Sol Méndez. (2014). Entrevista.

[8] Benítez, Daniel. (2015). Taller Tambor de Tarmas.

[9] Despierta, si estás dormido. (2014). La fiesta de San Juan en Tarmas.

[10] Madrid, Alejandro (2009).

[11] Briceño Guerrero (1995).

[12] Madrid, Alejandro. (2009).

[13] López Cano, Rubén (2007).

[14] Briceño Guerrero (1993).

[15] Conversatorio 1. San Juan. (25/05/2014).

[16] Ibíd.

[17] Ibíd.

[18] Ibíd.

[19] Sol Méndez. (2014). Entrevista.

[20] Ibíd.

[21] Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia. (2002).

[22] Roberto Verasmendi. (2012). Entrevista.

[23] Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia. (2002).

[24] Roberto Verasmendi. (2012). Entrevista.

[25] Briceño Guerrero (1993). p. 121.

[26] Briceño Guerrero. (2001).

[27] Briceño, J. M. (2014). Integración de la región Caribe. En: El alma común de las Américas. FUNDECEM, Mérida

[28] Conversatorio 1. San Juan. (25/05/2014).

[29] Íbid.

[30] Íbid.