La adoración de los Reyes Magos

La adoración de los Reyes Magos

Aporte para el estudio de la teatralidad en las fiestas tradicionales venezolanas

Rosa Iraima Sulbarán Zambrano[1]

 

Los Pueblos del Sur del estado Mérida conforman una rica y variada región situada al sur de la Sierra Nevada. Según se pudo observar en los contactos iniciales, todos estos pueblos poseen un extraordinario compendio de quehaceres musicales y festividades religiosas, ejemplo vivo de procesos rituales que afianzan una tradición. Sus comunidades comparten los mismos lazos históricos, geográficos, políticos, sociales, culturales y espirituales. Posadas del Niño Jesús, Paradura del Niño, Seis de Reyes, cantos de romances, cantos de rosarios, cantos de trisagios, Locainas de Santa Rita, en confluencia con géneros musicales instrumentales, hacen de ese rincón apartado del estado Mérida una reserva de manifestaciones culturales, conservadas y trasmitidas durante varios siglos, cuyo interés para la investigación y valoración patrimonial es indiscutible.

El calendario festivo ritual perteneciente a la tradición popular venezolana está profundamente signado por las creencias de la religiosidad católica y tiene sus raíces en aquél otro que trajeron los misioneros con la conquista española. En su afán catequizador la iglesia europea impuso ese calendario a indígenas y negros esclavos, pero éstos transformaron su significado introduciendo elementos propios de sus culturas originarias – africanas y autóctonas americanas – que ofrecen como resultado un tipo de fiesta absolutamente novedosa.

 

La adoración de los Reyes Magos

 

El investigador agustino Fernando Campo del Pozo (2009), menciona que la fiesta de los Reyes Magos o día de la Epifanía es como una continuación de las misas de aguinaldos y la adoración de los pastores.[2] Consideramos que se trata de otra manifestación religiosa que reafirma el reconocimiento del Niño Dios como ‘Niño Rey y Dios Próximo’ y es  uno de los ritos y prácticas que constituye la religión cristiana, transmitidos repetidamente de generación en generación, definiendo a Europa.

En este sentido, el maestro José Manuel Briceño Guerrero (1993), señala:

La tradición cristiana se quiere universal, tiende a garantizar identidad y comunidad a la humanidad toda, no se quiere limitada a una cultura, no se concibe como producto histórico etnocéntrico, (…) se siente destinada a todos los pueblos y todas las culturas no como una tradición más, sino como la Tradición Verdadera y Única Válida[3].

 

Ese día se realizan celebraciones especiales con teatro. “Entre los días 4 y 7 de enero, en el estado Trujillo, se celebra la llegada de los reyes magos, con velorios que duran toda la noche. No faltan los cánticos y ofrendas al Niño Jesús”[4].

En cuanto al origen de esta manifestación, el mismo Campo del Pozo (2009), comenta:

Durante la época visigótica se tenían representaciones de pastoradas y adoración de los reyes magos, que se incrementaron durante la Edad Media con las Cantigas  del siglo XIII y las pastoradas en los reinos de León, Castilla y Aragón, donde siguen aún celebrándose (pág. 678).[5]

Ramón y Rivera (1990), por otra parte, hace la siguiente apreciación de esta manifestación en Venezuela:

Dentro  de las manifestaciones de Navidad en nuestro país, es necesario  destacar en muchas de ellas el sentido teatral (…) Algunas de estas manifestaciones, no tienen música propia; otras se efectúan con música de aguinaldos, y otras carecen por completo de ella…[6]

 

Con respecto a los pueblos andinos de Venezuela, Campo del Pozo (2009), aclara:

En algunos pueblos andinos de Venezuela, evangelizados por los agustinos, el día 6 de enero se instala un templete o escenario para representar diversos pasajes bíblicos que narran la historia de los reyes magos con diálogos y poesías, que pasan de una generación a otra. Al finalizar la representación, grupos musicales y orquestas cantan aguinaldos recordando a los reyes de oriente.[7]

 

Seis de Reyes en Mucutuy

 

Mucutuy es un pueblo del sur del estado Mérida, región que pertenece a los Andes venezolanos y ocupa una superficie de 11.300 km2 en los que predomina el ambiente geográfico andino. Destaca la cordillera de Mérida, con 460 kms. de longitud, 100 kms. de ancho y una altura media de 4.000 m., que conforma el tramo final de la cordillera de los Andes. La zona denominada “Pueblos del Sur” está conformada por 18 pueblos que abarcan una vasta extensión de aproximadamente el 33% del territorio del estado. Sus comunidades comparten los mismos lazos históricos, geográficos, políticos, sociales, culturales y espirituales[8].

Este pintoresco pueblo está situado a una altura de 1.405 metros sobre el nivel del mar y ubicado dentro de una vasta región de 297 kilómetros de superficie territorial. Dista aproximadamente tres horas de la capital del estado Mérida, 82 kilómetros en vehículo rústico por la troncal del sur: La González-Chichuy. Por esta vía se atraviesan diversos paisajes xerófilos, de selva húmeda y de páramo hasta superar la población de San José del Sur. Su población es de 3.000 habitantes aproximadamente, con un elevado porcentaje juvenil e infantil.

 

Ilustración 1. Panorámica de la cabalgata para celebrar el Seis de Reyes en Mucutuy

Cabalgata desde las aldeas con motivo del Día de Reyes.
Mucutuy, estado Mérida. Foto: Rosa I. Sulbarán 2003

La festividad del Seis de Reyes en la parroquia Mucutuy, merece especial atención. Cada año le corresponde organizar esta festividad a una de las diez aldeas que la conforman, por lo que la comunidad correspondiente se esmera en dar lo mejor de sí para realizar dicho evento.

Así encontramos, dentro del marco religioso, actividades como cabalgatas, desarrolladas desde la comunidad anfitriona hasta el pueblo, expresiones teatrales donde se escenifica la llegada de los Reyes Magos a la visita del Niño Jesús, misas, participación de grupos musicales, riñas de gallos, campeonatos triangulares de fútbol y otros.

 

Ilustración 2. En escena el acto del seis de Reyes,

Escena de la representación del 6 de Reyes en la calle principal de Mucutuy
con la comunidad presente. Foto: Rosa I. Sulbarán 2003

En Mucutuy se escenifica la representación teatral en la calle principal, sin música, frente a la Plaza Bolívar, donde se prepara un lugar sagrado y participan los jóvenes de la comunidad. Luego, los personajes van a la iglesia y forman parte especial de la misa, ubicados en el altar, junto al sacerdote y los monaguillos. Es dentro de la iglesia y como parte de la misa, que participan los músicos, interpretando interludios musicales con valses, merengues y contradanzas.

 

Ilustración 3. Misa del Día de Reyes en Mucutuy.

Los santos personajes al centro en la misa del Día de los Reyes Magos.
Al fondo el altar mayor de la iglesia con los Reyes Magos. Mucutuy, estado Mérida.
Foto: Rosa I. Sulbarán 2003

Con respecto a las cabalgatas, éstas proceden de España, según Campo del Pozo (2009), quien señala: “Se sorprenden los procedentes de Hispanoamérica cuando ven las cabalgatas de los reyes magos en España. Allí existieron y han desaparecido en la mayoría de las naciones, por ser día laborable. Se seguía celebrando con mayor solemnidad si caía en domingo”.[9]

En este sentido, no puedo dejar de referir una tradición andina que observamos en el Municipio Rangel del estado Mérida en ocasión de la adoración de los Reyes Magos y que se ha visto afectada por los días laborables: El Niño Jesús de Mocao.

 

El Niño Jesús de Mocao

 

En el año 2003 nos encontrábamos en Mucuchíes el Día de Reyes, cuando observamos que a la iglesia fue trasladada, para que presenciara la misa del Día de Reyes, una imagen del Niño Jesús que reposa en el caserío Mocao, localidad distante 3.5 kilómetros de la capital del municipio Rangel (Mucuchíes), por la vía hacia Gavidia, después de la aldea La Mucumpate. Desde sus cercanías puede apreciarse una magnífica vista de Mucuchíes. Rodeado de montañas y a un lado del valle del río Chama, Mocao es un verdadero remanso de paz y tranquilidad.[10]

 

Ilustración 4. Llegada del Niño Jesús de Mocao a la Plaza de Mucuchíes.

Llegada del Niño Jesús de Mocao a la Plaza de Mucuchíes. Foto: Rosa I. Sulbarán

El Niño Jesús de Mocao, ataviado con un elegante trajecito que ese día lucía azul marino y atado a una pequeña silla, fue trasladado en una carroza diseñada sobre un vehículo automotor tipo camioneta pick up, de cabina simple, el cual fue cubierto con papeles, decorados semejantes al entorno geográfico: las montañas que identifican el lugar.

La carroza transportaba en su caja posterior a los sagrados personajes: la Virgen María y San José, representados por una joven pareja del caserío, bellamente vestidos y escoltados por varios  hombres a caballo, entre los que destacaban los tres Reyes Magos.

 

Ilustración 6. Los tres Reyes Magos, la Virgen María y San José,

Sagrados personajes de Mocao en el pesebre de la Iglesia de Mucuchíes.
Foto: Rosa I. Sulbarán 2003

Todo el grupo de Mocao entró en procesión a la iglesia, la Virgen María portaba al Niño en sus brazos, sentado aun en su silla. Al Niño Jesús de Mocao se le asignó un lugar especial dentro del inmenso pesebre que como imitación del entorno, ese año cubría todo el altar de la Iglesia.

Después de presenciar la Misa de Reyes, la procesión regresó con el Niño a Mocao, a su lugar de origen, en su carroza. El día de Reyes del siguiente año, fuimos hasta Mocao con la intención de acompañar la carroza desde el caserío hasta Mucuchíes y poder observar la preparación de esta particular manifestación, pero un vecino nos comunicó que por ser un día laborable, el evento había sido cambiado para el domingo siguiente.

Originadas como una estrategia de evangelización y transculturación, estas prácticas se mantienen en algunas localidades del estado Mérida, como en Mucutuy y Mucuchíes. Allí pudimos observar cómo estos rituales aún conservan el impulso de los comienzos y cómo no han perdido su finalidad inicial.

 

Bibliografía consultada:

 

BRICEÑO GUERRERO, J. M. (1993). Europa y América en el pensar mantuano. En: El laberinto de los tres minotauros. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana.

CAMPO DEL POZO, F. (1968). Historia documentada de los Agustinos en Venezuela durante la época colonial. Caracas: Academia Nacional de la Historia.

CAMPO DEL POZO, F. (2009). Misas de aguinaldos, posadas y paraduras en Venezuela. Zaragoza, España: Colegio San Agustín. En: dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=3041012

RAMÓN Y RIVERA, L. (1990). La Música Folclórica de Venezuela. 3° Ed. Monte Ávila. Caracas. Venezuela.

RIVAS, J. (1976). El sur merideño canta a Venezuela. Caracas: Sociedad de hijos y amigos de los pueblos del sur del Estado Mérida.

 

[1] Área de Investigación de Artes Tradicionales, UNEARTE, CREA Sartenejas

[2] Campo del Pozo, Fernando. (2009). Misas de aguinaldos, posadas y paraduras en Venezuela., pág. 691.

[3] Briceño Guerrero, José M. (1993). Europa y América en el pensar mantuano. En: El laberinto de los tres minotauros. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana., pág. 99.

[4] Campo del Pozo, Fernando. (2009). Misas de aguinaldos, posadas y paraduras en Venezuela., pág. 678.

[5]Id.

[6] Ramón y Rivera, La Música Folclórica de Venezuela., pág. 121.

[7] Campo del Pozo, Misas de aguinaldos, posadas y paraduras en Venezuela., pág. 691.

[8] Rivas, José Eustorgio. El sur merideño canta a Venezuela. Caracas: Sociedad de hijos y amigos de los pueblos del sur del Estado Mérida, 1976, pág. 1.

[9] Campo del Pozo, Misas de aguinaldos, posadas y paraduras en Venezuela., pág. 676.

[10]Recuperado de: www.pueblosdevenezuela.com/…/ME-Mocao.htm