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Bárbaro Rivas: el más grande pintor ingenuo de América

Descubrió el arte de la pintura en 1925 haciendo sus primeros murales.

El 4 de diciembre de 1893, día de Santa Bárbara, nació en Petare uno de los grandes de la pintura venezolana. Al igual que Simón Rodríguez fue un niño expósito. De este artista dijo Alí Primera “Qué dirá Bárbaro Rivas yo no le he compuesto ná”. No asistió a la escuela dada la pobreza de su familia adoptiva, Prudencio García, compositor y director de bandas musicales, y Carmela Rivas.

El período entre su nacimiento y 1948 dejará una huella en su obra. La vida de los expósitos no es fácil. El terremoto de 1900 y el paso del Cometa Halley en 1910 los reflejará en sus lienzos. Descubrió el arte de la pintura en 1925 haciendo sus primeros murales. Su madre muere en 1925 y sus hermanos se separan. Bárbaro deja su casa rural y va a parar a un rancho en Petare, apartado de su comunidad y encerrado en sí mismo. Para sobrevivir trabaja en el Ferrocarril Central como peón, constructor de grutas para vírgenes y cruces de cementerio, albañil y pintor de brocha gorda. El ser expósito, el colapso emocional por la pérdida materna y la inestabilidad laboral lo llevan al alcoholismo e indigencia. Lorenzo Vargas Mendoza, cronista de Petare, describió la terrible situación: “Ante nosotros está Bárbaro Rivas, el pintor ingenuo, viviendo condiciones infrahumanas. Abandonado de todos, apenas atendido por un amigo que sufre sus mismas privaciones. Ningún aliciente tiene el hombre para hacerle un poco más interesante la vida y llevaderos los pocos años que le restan de vida. Más bien, no puede callarse, en vez de alimento se le suministra licor. Es verdad que el mal está avanzado, pero si se le hubiera dado un poco de atención médica, su producción artística hubiera tenido una mayor elevación”.

La vida le cambia en 1949 cuando conoce al crítico de arte Francisco Da Antonio quien ve en la obra de Bárbaro un potencial artista. En 1954 expone junto a otros pintores ingenuos. Sobre esto cuenta Da Antonio “Cuando Bárbaro Rivas llegó a los altos del Bar Sorpresa y recorrió con la mirada la sala donde habíamos reunido las obras de la exposición Siete pintores espontáneos y primitivos de Petare, se detuvo por un momento en el umbral de la puerta y visiblemente impresionado exclamó: ‘¡Qué cuadritos tan bonitos...!’. ‘Esos son tus cuadros’, le dije. ‘¿Mis cuadros...?’, preguntó incrédulo. Y avanzando hasta ellos a fin de verificar mi respuesta, dijo en voz alta ‘¡Ah caramba, es verdad... Si hasta les pusieron sus marquitos!’”

En 1956 expone en el Museo de Bellas Artes de Caracas. En 1957 en la Bienal de Sâo Paulo. En 1967 representó a Venezuela en la exposición «Ingenuos Actuales de América» en el Museo de Arte Moderno de Madrid. Bárbaro se hizo acreedor del Premio Arístides Rojas del Salón Oficial de Arte Venezolano en dos oportunidades, en 1956 y en 1960. En 1963, ganó el «Premio Federico Brandt».

Su obra es pedagogía que transita de la doxa a la sabiduría, de los contornos sinuosos a los lineales, de las figuras superpuestas al simbolismo del paisaje. Sus protagonistas son ángeles, nubes, aves que pueblan su ingenua autenticidad cargada de espíritu inocente y visionario. Bárbaro Rivas, el más grande pintor ingenuo de América, cambia de paisaje el 12 de marzo de 1967 en el Hospital Pérez de León de Petare.

Alí Ramón Rojas Olaya