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Ajo nasal a Sanoja

Por: Alí Ramón Rojas Olaya

El sábado 26 de mayo de 2018 Eduardo Sanoja se ahorcó en un molino como un Quijote loco buscando en vano en la letra el rumbo de su destino. Este cultor popular y cimarrón sentipensante hizo de lam Investigación del juego de garrote larense fitina para que nunca olvidemos que hubo batallas independentistas que ganamos a los españoles a punta de palos quienes aterrados oían a los nuestros la frase: ¡van a llevar más palo que juego e' garrote! Gracias a Sanoja seguimos en una ofensiva cultural leyendo El garrote en nuestras letras y haciendo del Juego de palos o juego de garrote, guía bibliohemerográfica para su estudio. Eduardo Sanoja, Mientras llegaba la revolución, describió en Bernegal el Óxido de la cuarta república. Con sus Chireles picó la conciencia del pueblo para que despertara y recordara que su raíz es ser glorioso y bravo. Sanoja escribía exquisito y sin tapujos. La moral hipócrita se la pasaba por el forro de su sabiduría infinita, aprendida en las calles del Prado de María y en la guerrilla. Las cicatrices de las torturas del Sifa y la Digepol las transformó en himnos de paz. Sus lágrimas por la pérdida de un hijo lo elevaron al pedestal donde habitan los indispensables de Bertolt Brecht. Quedará en las páginas orladas del amor aquel día en que lo visité en Ninguna Parte para invitarlo a Caracas y hacerle Maestro Honorario de Unearte. Sin el perdón de la palabra, Sanoja nos lega calambures, palíndromos, poemas infantiles y muchos mundos en los que hurgó en los escondrijos del tiempo. Una vez me dijo “Vivo atragantado de símbolos, estereotipos de la mente que olvidan que en el bien hay mal y viceversa; que el hombre de acuerdo a sus esquemas puede hacer que la maldad redima y que sea la bondad perversa…”. Para Sanoja, quien es franco y dice las cosas sin tapujos, sin protocolos, sin hipocresías, gana un trofeo: la soledad.

Ha partido un amauta, un artesano, un intelectual de alto calibre. Cocuyero, periodista de oficio, corrector literario, muralista, jodedor, amante de la heráldica y del origen de los venezolanismos y de las groserías. A él le debemos que el origen de la mamadera de gallo radica en el clítoris. Por eso le habló "a los pueblos que enriquecen idiomas con mágicas palabras para hacernos reír de nuestras partes secretas con inocente ardía". verbo procaz, el juego del garrote, Ha partido Jason Defmam, el mismo de Filosofadurías, el de las Letras profanas, el de los Cuentos sucedidos y el de Arte la letra.

Sáname seca hora. Por el cajón a Sanoja clero paró hace semanas.