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  • Museo Jacobo Borges realizó Paradura del Niño

    Con cantos, alabanzas y adoración al niño Jesús, estudiantes de la escuela Maquiritare integrada por niñas y niños con discapacidades motrices y estudiantes del Centro de Formación José Fernández Díaz, realizaron en el Museo Universitario Jacobo Borges (Mujabo), ubicado en la parroquia Sucre del Distrito Capital, la Paradura del Niño, tradición que se conmemora cada 2 de febrero para cerrar la época navideña. La paradura contó con la coordinadora del Mujabo, Xiomara Leota, quien destacó que "esta actividad forma parte de las tradiciones venezolanas y específicamente se da en los andes venezolanos y extendiéndose a todo el territorio nacional". Además, Leota destaco que "esta acción forma parte del fomento de todas nuestras tradiciones y de la conservación del patrimonio literario, oral y de canto". En el acto participaron profesores del museo, que han querido mostrar las tradiciones y el patrimonio nacional y 50 niñas y niños de los planteles ya mencionados escenificaron la actividad. Finalmente, la representante del Mujabo informó que próximamente se activará una ruta turística artístico cultural. @CulturasUNEARTE / T y F: Luisana Castro

  • Las barbies y las muñecas de nuestra Zobeyda

    Por: Alí Ramón Rojas Olaya Tuve la oportunidad de conocer a Zobeyda Jiménez, la muñequera del pueblo venezolano, en una visita que hiciera el viernes 22 de mayo de 2009 al Instituto de Previsión Social del Ministerio del Poder Popular para la Educación (Ipasme) que presidía el profesor sucrense Favio Quijada. Me tocó dirigirme al público que allí se encontraba reunido por solicitud del entonces presidente del Fondo Editorial Ipasme, José Gregorio Linares, viendo a Zobeyda, que “el Ipasme se sentía honrado con la presencia de tan ilustre artista popular”. Luego leí parte de lo que significa la colección que se creara en homenaje a esta gran artesana de Píritu, estado Portuguesa. Los pueblos resisten: Zobeyda “La muñequera” pretende ser una tribuna para difundir la obra de la resistencia cultural, propia de la creación del pueblo y el saber tradicional, ese que ha estado presente en el tiempo. Ella ha jugado un papel fundamental en la defensa del derecho a la heterogeneidad a la diversidad y creatividad de los pueblos y ha enfrentado a la cultura dominante y homogénea, correspondiente con el consumismo de la ideología de la sociedad capitalista. Y hago aquí un paréntesis para hablar sobre una de las muñecas más universalmente conocidas. Al explicar los orígenes de la rubia muñeca Barbie, Ruth Handler, su creadora, señaló que la intención inicial fue inventar un juguete que permitiera a las niñas realizar sus sueños. Es decir casarse con Kent (hombre rubio, apuesto, exitoso, adinerado), tener una casa, un carro, hijos y una tarjeta de crédito. La primera Barbie irrumpe en el mercado el 9 de marzo de 1959. Es una adolescente que toma sol alrededor de una piscina, cubierta con un traje de baño de una pieza, a rayas, blancas y negras. Bárbara Millicent Roberts, alias Barbie, destina una parte considerable de su tiempo a las compras en compañía de amigas como ella. El resultado es un vasto guardarropas, que incluye desde glamurosos vestidos de fiesta, hasta indumentarias para practicar deporte de invierno. En sus 50 años de vida, la chica ha sido el resultado de la promoción de una imagen femenina que concede excesiva importancia al aspecto físico y a las condiciones de ama de casa y consumidora. Barbie reproduce, una y otra vez, el canon racista de belleza: cuerpo esbelto aunque imposible, tez blanca, pelo rubio, ojos azules. Atributos ajenos al fenotipo venezolano, latinoamericano, originario, africano, árabe y asiático. A principios de los 60 conocimos a una Barbie, que de pronto viste como Jackie Kennedy un conjunto a Chanel y pillbox. Más adelante adscribe al Swinging London gracias a sus atractivas minifaldas, y este año imita dos piezas de la mandataria alemana Angela Merkel. Pero la imagen no es lo único que muta. Barbie abandona a ratos el hogar para disfrazarse de abogada y doctora. Aunque prefiere las actividades asociadas al espacio doméstico (cocinera, niñera, peluquera, cosmetóloga) y al consumo (publicista, asesora de imagen como modelo). Su estatuto de mujer objeto se apropia de un conjunto de tendencias y gestos de penetración cultural. Penetración cultural que no ha podido asesinar nuestras muñecas de Zobeyda. Porque, aunque la campaña mediática es desigual, las niñas del campo venezolano se ven en las mulecas de Zobeyda Jiménez, ven a sus mamás, a sus abuelas, a sus primas, a sus tías, a la señora que vende conservas, a la que vende pescados, a la que hace arepas y empanadas. Ven sus colores, sus ropas. Por eso es importante conocer la cultura que renace de siglo en siglo y es asumida por el pueblo con sus propios esfuerzos y aportes, la cultura de la resistencia y liberación, del saber tradicional que pertenece a todas y a todos, contraria a la cultura dominante que se impone y pertenece a los grupos minoritarios que aún manejan el poder económico. La barbie es contracultura. Las muñecas, y particularmente esas que se hacen con nuestras manos sembradas de entusiasmo, tienen una particular relevancia en la cultura de la resistencia. Razón tenía nuestro siempre recordado Aquiles Nazoa cuando nos alertó “contra la fastidiosa monotonía de la muñequería industrial, que sólo saben decir mamá”. Al menos las Barbies no hablan, eso es lo mejor que tienen, porque de hacerlo dirían que la cárcel de Guantánamo donde torturan a los reos es bonita, que Pinochet es lindo y que le gusta la música de Shakespeare. Al decir de Hugo Moyer “hay en el astroso corazón de cada muñeca de trapo, un subrepticio depósito de poesía, una vida privada en la que se entretejen los pedazos de muchas vidas”. Quizás por eso, Alí Primera, le cantó una canción a Zobeyda para sentenciar con su verbo y su hermosa poesía que: “hablar de muñecas es hablar de niños y es hablar de ternura y sobre todo si son muñecas de trapo” esas que nos enseñó a dibujar, a querer y a valorar, en su verdadera esencia libertaria y revolucionaria, nuestra querida Zobeyda Jiménez, quien nació el 2 de febrero de 1942, Día de La Candelaria, y que desde la Universidad Nacional Experimental de las Artes se propone a la plenipotenciaria Asamblea Nacional Constituyente, para que en su honor, cada 2 de febrero sea el Día Nacional de las Muñequeras.

  • 28 de enero Día Nacional del Cine

    La celebración del *Día Nacional del Cine se le atribuye al trabajo realizado por Manuel Trujillo Durán*, quien inauguró el *28 de enero de 1897* esta industria en la ciudad de Maracaibo en el estado Zulia, con la presentación en el teatro Baralt de las obras cinematográficas tituladas "Un Célebre Especialista Sacando Muelas en el Gran Hotel Europa" y “Muchachos Bañándose en el Lago de Maracaibo”. Estas* películas realizadas a blanco y negro* y con una imagen poco nítida fueron los trabajos audiovisuales más emblemáticos de la época, permitiendo el abordaje en cada una de ellas de una diversidad de temas. Aunque en el país se contaba con esta gran producción, es importante mencionar, que *el cine venezolano dio sus primeros pasos en 1921*, cuando se hace el primer documental científico titulado: "El Tripanosoma Venezolano", realizado por Edgar Anzola, Jacobo Carriles y Juan Iturbe. Tres años más tarde, este mismo equipo de cineastas produjeron lo que sería el primer largometraje de ficción filmado en el país: "La Trepadora" basada en la novela del escritor venezolano Rómulo Gallegos. Casi finalizando los años veinte, todo lo que apuntaba a la cinematografía se reimpulsa cuando *el Presidente Juan Vicente Gómez instala los Laboratorios Nacionales del Ministerio de Obras Públicas en la ciudad de Maracay*. De igual forma, en Barquisimeto, Amábilis Cordero funda los Estudios Cinematográficos Lara. Con la salida de diversos noticieros y revistas, el cine nacional comienza a tomar gran relevancia en las pantallas del país. *La industria del cine en Venezuela* En la década de los años 70, el cine alcanza una altura importante, cuando el Gobierno venezolano aprueba una política crediticia para estimular la *producción cinematográfica* y se publican las normas para la comercialización de películas venezolanas. *En nuestro país la industria del cine es apoyada por el Gobierno Nacional* a través del Ministerio del Poder Popular para la Cultura y de Comunicación e Información y de sus entes adscritos, así como de instituciones educativas, entre los cuales se pueden mencionar la* Villa del Cine*, lugar donde se han producido más de 36 obras desde el año 2006, como películas y documentales de las cuales se pueden nombrar: La Planta Insolente, Maisanta, La Parranda de San Pedro, La Siembra, Bolívar, Cheila, Orinoco y Miranda, entre otros trabajos próximos a estrenar como son: El Dicaprio y Mientras Exista Sabana. También se cuenta con la *empresa Amazonia Films, el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía, el Observatorio del Cine de Venezolano*, y en el área educativa, la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), que se encarga de formar profesionales en el programa nacional de formación en Artes Audiovisuales, quienes adquieren las capacidades de planificar y organizar producciones audiovisuales, generar colectivos de creación independientes, así como integrarse a los diversos espacios sociales, instituciones públicas y privadas, entes y organismos vinculados a la creación, investigación, documentación y producción audiovisual. Las menciones que conforman este *PNF de la Unearte son Cinematografía*, Dirección de Arte, Dirección de Audiovisuales, Diseño de Sonido, Guión Audiovisual, Montaje y Postproducción y Producción de Audiovisuales. Entre los eventos más significativos que se realizan para conmemorar el *Día Nacional del Cine en Venezuela, se destaca el Festival del Cortometraje Nacional “Manuel Trujillo Durán”*, organizado por el Departamento Audiovisual de la Dirección de Cultura de la Universidad del Zulia. Actualmente el crecimiento del cine venezolano se ha visto influido por la recuperación de los espacios de proyección. Hasta el 2014, *la ciudad capital contaba con 10 salas de cine*, siete de ellas recuperadas por el Gobierno Nacional, que mantienen una cartelera permanente de la que el público puede disfrutar a un bajo costo. *Cineastas Venezolanos* Entre los directores más reconocidos en la industria del cine en Venezuela, se pueden mencionar a: *Amábilis Cordero, Alberto Arvelo, Horacio Bocaranda, Diego Rísquez ,Doris Wells, Román Chalbaud, Jacobo Borges, Clemente de la Cerda, Iván Feo, Fina Torres, Ángel Palacios, Margarita Cadenas*. *Diego Rísquez*, nació en Juan Griego el 15 de diciembre de 1949 y falleció el 13 de enero de 2018, fue entre los años setentas y ochentas, el realizador de mayor trascendencia del cine experimental en Súper 8 venezolano. Creador de Poema para ser leído bajo el agua (1977), Radiografías de naturalezas vivas (1977), A propósito de la luz tropikal, homenaje a Armando Reverón (1978), A propósito del hombre del maíz (1979); y los largometrajes Bolívar, sinfonía tropikal (1980) y Orinoko, Nuevo Mundo (1984). *Román Chalbaud*, es un dramaturgo, director de teatro, de cine y televisión de Venezuela. Comenzó su carrera cinematográfica a comienzos de los años 1950, como asistente de dirección del realizador mexicano Víctor Urruchúa. *Grandes obras cinematográficas* Son muchas las películas de la industria venezolana que se pueden mencionar en este espacio, las cuales merecen seguir siendo vistas por las nuevas generaciones para de esta manera conozcan el *avance de la cinematografía* en este país de grandes creadores y actrices y actores. *Entre las películas más importantes de nuestro cine se destacan Sicario, de José Ramón Novoa, una de las más exitosas, a nivel de taquilla y de crítica especializada, con más de quince premios nacionales e internacionales, Macu, la Mujer del Policía*, de Solveig Hoogesteijn; Juan de la Calle, de Rafael Rivero, con guión de Rómulo Gallegos (1941); La Balandra Isabel llegó esta tarde, de Carlos Hugo Christensen, guión de Aquiles Nazoa basado en el cuento de Guillermo Meneses; Araya, de Margot Benacerraf, ganadora del "Oso de Oro" del Festival de Berlín y de la "Palma de Oro" del Festival de Cannes; Cuando Quiero Llorar no Lloro, Macho y Hembra, de Mauricio Wallerstein, Caín Adolescente, El Pez que Fuma, de Román Chalbaud ; Disparen a Matar y Amaneció de Golpe, de Carlos Azpúrua, película ganadora de tres premios en el Festival de Cine de Huelva, España, en 1998; Oriana, Mecánicas Celestes, de Fina Torres; Soy un Delincuente, de Clemente de La Cerda; Orinoco Nuevo Mundo, de Diego Rísquez; Jericó, Desnudo con Naranjas, de Luis Alberto Lamata; El Tumbe, de Carlos Reyes Lima y "Manuela Sáenz, la Libertadora del Libertador" de Diego Rísquez que recibió muy buenas críticas de instancias nacionales e internacionales. *Hoy cuando el cine venezolano arriba a los 121 años* con grandes obras que han colocado al país en alto la Unearte felicita a todas las personas que hacen posible el avance de la industria.